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Periodismo Inmersivo

Sara Pérez Seijo: «La objetividad en el periodismo es una paradoja en sí misma»

ENTREVISTA | Un bombardeo, un terremoto, una campaña electoral, un evento multitudinario, son ejemplos de situaciones que se pueden vivir en primera persona desde la tranquilidad de una casa gracias a la aparición y desarrollo del periodismo inmersivo hace ya un par de décadas. Sara Pérez Seijo, doctora en Comunicación e Información Contemporánea y experta en periodismo inmersivo y nuevas narrativas periodísticas, acerca al lector algunas de las particularidades del proceso inmersivo. Centrándose también en los conflictos éticos que pueden surgir de estas prácticas periodísticas, aborda por qué la objetividad en el periodismo inmersivo es una realidad a medias.

¿Cómo definirías el concepto de periodismo inmersivo en la actualidad?

En mi tesis doctoral sobre la aplicación del vídeo 360º al relato periodístico, llegué a la conclusión de que el periodismo inmersivo es un concepto muchísimo más amplio de lo que parece. Es una forma de narración de no ficción que se apoya en ciertos recursos y técnicas que se toman de diferentes ámbitos, -como pueden ser el cine, la literatura, o la retórica del videojuego- con el fin de fomentar una mayor inmersión del usuario en el relato. Esto sirve, por lo tanto, para intentar aproximar más la realidad de lo que permiten los modelos periodísticos dominantes en cada uno de los contextos.

Desde la década de 2010 se empezó a pensar que “las tecnologías actuales tienen límites a la hora de representar y aproximar la realidad”. Por eso el vídeo 360º y la realidad virtual lo suplen con esa sensación de que el usuario se encuentra presente en la realidad representada. Parece así que la objetividad en el periodismo inmersivo permanece intacta. Pero también podemos incluir dentro del periodismo inmersivo al periodismo interactivo: con los documentales interactivos o los docuwebs como ejemplo, o incluso al nuevo periodismo del siglo pasado, porque tenía esa finalidad de fomentar la inmersión del usuario, del lector en ese caso, en un relato concreto.

Ejemplo de reportaje en vídeo 360º
¿Qué opinas sobre la falacia de la objetividad? Esa idea tan generalizada de que el periodista siempre debe ser lo más objetivo posible, aunque la objetividad como tal no existe.

La objetividad en el periodismo es una paradoja en sí misma. Sí que es cierto que nosotros como periodistas tenemos el deber de representar la realidad lo más fiel posible a los hechos que han sucedido. Pero, aunque intentemos ser lo más objetivos posible, es inevitable introducir nuestro sesgo. Esto es una perspectiva propia, nuestro punto de vista, que va a ser diferente ante la misma realidad.

«La objetividad representa un ideal, y cuando implica la inmersión del usuario, se añade un sesgo adicional, que es nuestra propia perspectiva.»

Como narradores, los periodistas introducimos un determinado enfoque, para después dejar al usuario que sea él el que se sumerja. Teniendo la sensación de estar presente en la realidad representada, él asimila la información a través de su propia perspectiva. Es ahí donde aparece el problema de la objetividad en el periodismo inmersivo. Encontramos entonces dos enfoques totalmente diferentes: igual yo como periodista narrador quiero trasladar una determinada idea, quiero que el usuario vea la realidad de esta manera. Pero es que el usuario no llega a verla de ese modo, porque en el proceso de observar y de explorar la realidad, él solo se queda con ángulos o puntos concretos a los que yo no les he dedicado tanto tiempo.

¿Cómo crees que se puede superar el problema que surge en el Periodismo Inmersivo al trasladar la realidad de un modo tan concreto que puede llegar a ser manipulable? ¿Cuál debería ser el papel del periodista en esta situación?

La realidad por sí misma no se puede trasladar, porque siempre estás aportando tu punto de vista. Es complicado y casi imposible. Por ejemplo, yo tengo la posibilidad como periodista de capturar la realidad en 360º, lo que me permite abrir ese encuadre tradicional que nos limitaba en el periodismo audiovisual convencional y mostrarte lo que se llamó “la imagen completa”. Entonces yo, como periodista, te pongo a ti en el centro de ese escenario, de esa realidad, para que tú tengas la libertad de explorar. ¿Qué sucede? Que es imposible que nosotros podamos estudiar y explorar la escena completa sin perder información.

«El usuario va a estar construyendo una visión fragmentada de esa realidad que el periodista intenta trasladar con ese reportaje.»

Para suplir este problema, para que el usuario no acabe con una perspectiva fragmentada de la historia, o que capte solamente un pedacito de lo que era la historia en su conjunto, se intentaron utilizar diferentes tipos de técnicas: recursos útiles como la iluminación para guiar sutilmente la atención del usuario, elementos más intrusivos como flechas o elementos multimedia para dirigirlo al punto concreto donde está transcurriendo la acción más importante de esa escena envolvente. Incluso el propio narrador iba guiando con su voz al usuario. Pero eso ya hace que la objetividad en el periodismo inmersivo varíe.

¿El usuario es consciente de este problema? ¿Es mucho más manipulable y controlable al igual que la realidad?

El periodismo inmersivo tiene una audiencia de nicho, la audiencia es mínima. Es un público muy concreto vinculado a las generaciones Z y Millennials, acostumbrados a consumir contenidos audiovisuales interactivos, como videojuegos -que parece que es algo muy común, pero no lo es-. Está muy focalizada en franjas de edad concretas. Es tan mínima que no podemos generalizar y decir que la audiencia es consciente de los peligros éticos que tiene esta forma de hacer periodismo.

Esta forma bebe de diferentes narrativas, de diferentes formas de producir contenido y de diferentes gramáticas. Y ya no solo del ámbito propiamente periodístico, sino también del mundo de la no ficción, donde entraría el cine, el mundo del documental, el mundo de los videojuegos. Bebe de lógicas de ámbitos muy distintos que se integran en el periodismo, lo cual hace muy difícil que los principios periodísticos éticos, tal y como los conocemos, se puedan implementar al 100%.

«El periodismo inmersivo requiere que especifiquemos mucho más cuáles son los límites éticos y morales de los periodistas.»

Independientemente de la tecnología, el formato, la situación o el contexto, los principios básicos del periodismo se aplican de igual manera. Pero sí que es cierto que de repente los periodistas se encontraron con un vacío cuando se llegaron a cuestionar algunas de las formas y prácticas que estaban llevando a cabo cuando producían contenidos inmersivos con el vídeo 360º o con tecnologías de realidad virtual. Porque estas tecnologías abrían unas oportunidades que otros formatos no permitían anteriormente. Los principios éticos del periodismo se mantienen y hay que preservarlos. Aunque después, las características de cada uno de los formatos y nuevas tendencias introducen nuevos debates y cuestiones.

¿Cuál debe ser el papel de los medios de comunicación en cuanto al respeto de la ética del Periodismo Inmersivo?

Los medios de comunicación tienen sus propios códigos éticos que orientan sus prácticas profesionales. En ausencia de estos, siempre tenemos los códigos éticos nacionales e internacionales, que sirven como un modelo de referencia. La velocidad a la que evoluciona el periodismo digital es tan grande que no da tiempo a responder. A adaptar nuestros códigos éticos a las nuevas exigencias que introducen las nuevas tecnologías y las nuevas formas de hacer periodismo. Siempre deben prevalecer los principios básicos del periodismo, la independencia, la objetividad, la imparcialidad, pero hay ciertos aspectos que se ponen en duda.

Como el periodismo inmersivo bebe de otras gramáticas, lógicas y formas de producir contenido que no dependen exclusivamente del ámbito periodístico, hay que exigir a los periodistas y a los medios de comunicación responsabilidad. Que independientemente del formato o de la tecnología intenten siempre velar por el cumplimiento de esos principios y no dejarse llevar por la ambición. Por pensar “a ver hasta dónde me permite llegar la tecnología”, sin tener en cuenta las consecuencias o los efectos que eso puede tener sobre la audiencia.

¿Cómo deberían actuar para mantener los valores del periodismo tradicional?

Si nos dejamos llevar por el boom y las presiones de la industria tecnológica, por pretender explotar todo como una mercancía de la que obtener beneficios, dejamos de lado el contenido y la importancia de respetarlo siempre por encima de todo. En el caso del vídeo 360º, por ejemplo, primaron durante mucho tiempo y por parte de muchos medios las capacidades de la tecnología por encima del relato periodístico. Y no podemos olvidar el papel de la objetividad en el periodismo inmersivo.

Los medios de comunicación tienen que intentar velar por el cumplimiento de los principios periodísticos. Y los periodistas también deberían de alguna manera educar a la audiencia, explicarle acerca de los peligros y las posibilidades que ofrece esta nueva tecnología.

«Quisieron experimentar al límite, ver hasta donde se podía llegar, dejando de lado la historia, que siempre tiene que ser la reina, porque es precisamente en el contenido donde plasmamos esa ética periodística.»

Sí que hay algunas soluciones a los nuevos debates que abre el periodismo inmersivo: tenemos que aceptar que estamos en un ecosistema híbrido en el que cada vez los medios de comunicación beben de más influencias ajenas propiamente al mundo periodístico. Y tenemos que trazar y señalar bien los límites. Por eso es tan complicado dar respuesta a esos debates que introducen las nuevas tecnologías. No debemos olvidar que los principios básicos del periodismo son los que deben prevalecer, independientemente de todo lo demás.

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