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Redes sociales: ¿oportunidad o amenaza?

REPORTAJE | Las redes sociales se han convertido en uno de los canales más importantes para la difusión de contenidos. En un principio, esto podría señalarlas como el aliado perfecto de los medios de comunicación. No obstante, y aunque las redes desempeñen un papel crucial en el panorama comunicativo e informativo, lo cierto es que su fuerte influencia, a menudo, pone en tela de juicio la calidad del trabajo periodístico. Esta entrada publicada en la web explica, precisamente, el nacimiento de las redes sociales y su impacto en el periodismo que hoy conocemos.

En este nuevo camino que abren las redes sociales, los usuarios e internautas adquieren mayor protagonismo. El usuario pasa de ser solo consumidor de contenido a consumidor y generador de contenido. Así, se enriquece la comunicación y se establece una relación de reciprocidad entre los medios de comunicación y los ciudadanos. Sin embargo, en ocasiones, los ciudadanos tienden a extralimitarse, asumiendo la voz que le corresponde a los periodistas. Esto se conoce como intrusismo, un concepto que queda definido por la RAE como el “ejercicio de una actividad profesional por parte de una persona sin título o autorización necesarios para ello”.

Mireia Llinares, periodista y reportera del programa de investigación ‘En el punto de mira’; y Carlota Núñez, periodista y redactora en ‘Cuatro al día’, hablan acerca de la influencia de las redes sociales y el fenómeno del intrusismo.

Mireia Llinares, reportera de ‘En el punto de mira’: «Las redes sociales no son un medio de comunicación»

La periodista Mireia Llinares, en una entrevista concedida en la redacción de ‘En el punto de mira’, comenta que existe una confusión a la hora de entender el papel las redes sociales y opina que «no son un medio de comunicación». A esto añade que «los medios de comunicación están presentes en las redes sociales, pero no todo lo que sale en las redes sociales es verdad».

Llinares habla del fenómeno del intrusismo, tratándolo como un problema que desafía al periodista y amenaza la calidad y veracidad de las informaciones. «Hoy en día hay mucho intrusismo, mucha gente no profesional y, sobre todo, mucha ignorancia; hay gente que tiende a creerse cualquier cosa sin preguntarse de dónde proviene o qué hay detrás», explica. Llegados a este punto, Llinares lo deja claro: «Hay que saber desconfiar, porque las redes sociales lo han intoxicado todo».

A pesar de los puntos en contra que parecen traer consigo las redes, Llinares también rompe una lanza a favor de ellas. «Las redes sociales son un mecanismo de trabajo, es innegable; nos dan inmediatez y nos permiten estar en todos sitios», dice. No obstante, esta inmediatez también puede ser una trampa, algo que el periodista debe saber llevar: «El trabajo del periodista es saber filtrar; saber qué es real y qué no; saber qué repercusión puede tener lo que está haciendo».

Carlota Núñez, redactora en ‘Cuatro al día’: «Las redes sociales han difuminado la línea de la ética periodística»

Carlota Núñez, actualmente redactora en ‘Cuatro al día’ y previamente redactora y reportera en ‘Antena 3 Noticias’, se muestra más ecléctica. A pesar de asumir las consecuencias negativas de las redes, le da más peso a las oportunidades que ofrecen. «Las redes sociales aportan mucho y aún tienen mucho que aportar porque están en constante movimiento», explica. Núñez habla, de la misma forma que lo hacía Llinares, de la inmediatez de las redes como un punto a favor. «Hoy en día, cuando sucede un acontecimiento importante, como un atentado, se acude primeramente a las redes sociales para ver qué está publicando la gente, para conseguir documentos gráficos y datos que, aunque necesiten posterior verificación, sirven para orientarse en los hechos», cuenta.

No obstante, también pone límites a la positividad de la inmediatez, asumiendo que este punto a favor puede convertirse en un punto en contra: «La inmediatez, a menudo, lleva al error». Núñez explica que «el error es la no contrastación de fuentes e informaciones», y añade: «Las redes sociales han dado mucha voz a los ciudadanos, pero hay ciudadanos que se han creído con la voz del periodista». A esto se refería Llinares cuando hablaba del fenómeno del intrusismo; aquí encontramos un punto en común.

De todas formas, aunque Carlota Núñez opina que «las redes sociales han difuminado la línea de la ética periodística», también explica que «un periodista no sabe vivir sin Twitter», defendiendo así la necesariedad de las redes.

¿Cómo y por qué surge el intrusismo en el periodismo?

Que el periodismo se encuentra más desprotegido legalmente que otras profesiones es una realidad indiscutible. Para ejercer, por ejemplo, la medicina o el derecho, se requiere una titulación que acredite haberse preparado específicamente para ello. Sin embargo, no es raro que una persona sin estudios de periodismo asuma la voz del periodista, lo que puede llegar a causar una mala imagen de la profesión.

Todo esto se debe principalmente a que siempre ha existido más demanda que oferta en el mundo periodístico: muchos puestos de trabajo y pocos alumnos de Periodismo. De esta manera, se hacía irremediablemente necesario que los titulados en otras ramas (historiadores, filósofos, filólogos, politólogos, etc.) cubriesen la demanda y actuasen como periodistas.

El periodista del siglo XXI: en guerra con las amenazas que generan las redes sociales

Un buen periodista debe saber aprovechar las oportunidades y las herramientas que ofrecen las redes sociales para el ejercicio de su profesión: inmediatez, datos instantáneos, documentos gráficos, mayor difusión y alcance, etc. De la misma manera, debe saber lidiar con las amenazas: intrusismo, bulos y fakes news, falta de contrastación de fuentes, etc.

¿Cómo puede combatir un periodista estas amenazas? Lo único que está al alcance del profesional del periodismo es continuar con su trabajo de la mejor forma posible. Para ello, según Mireia Llinares, «un periodista debe ser honesto con las fuentes, debe contrastar y no quedarse con la primera versión». Solo de esta forma el periodismo puede mantenerse vivo y fiel a su principal cometido en una sociedad democrática: informar de una manera libre y veraz.

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