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Censura al estilo Xi Jinping: ¿Hasta dónde vamos a llegar?

OPINIÓN | La libertad de expresión, aunque es un derecho recogido en la Declaración Universal de Derechos Humanos, se ha visto en muchas ocasiones encarcelado y oprimido por muchos países con gobiernos dictatoriales.

Según el artículo 11 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea: “Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber injerencia de autoridades públicas y sin consideración de fronteras”. 

Alberto González Pulido, consultor de propiedad intelectual, derecho mercantil y especialista en derecho de la cultura y libertad de expresión, opina que: “es derecho de las personas tener libertad de expresión y que es vital para el desarrollo intelectual, cultural y social del ser humano. Hay límites en esta libertad, por ejemplo, en el momento en el que la libertad propia empieza cuando termina la del otro”.

Según lo ocurrido en China, la libertad de expresión cada vez queda más lejos del entendimiento del Presidente de la República China Xi Jinping. Este ejerce un control férreo y una tiranía sobre la ciudadanía. Gobierna bajo sistemas de censura en Internet, restringe el acceso a ciertos sitios web de información así como a las redes sociales. 

David Arráez da su opinión acerca de la libertad de expresión en China.

Cero Covid y su confinamiento

Esta situación ha explotado con el establecimiento de la estricta política de cero Covid. Con la finalidad de erradicar el virus, que apareció por primera vez a finales de 2019, ha decidido aplicar largos confinamientos y duras medidas a quienes lo tienen. 

Por su parte, David Arráez, periodista y formador en competencias digitales, divulgador y presentador de eventos tecnológicos, afirma que: “es una situación muy difícil y más saber qué hacer con ese control. Está demostrado y se ha visto que el control es necesario para frenar la covid, pero tiene sus límites y Xi Jinping no los está respetando”.

Para asegurar el funcionamiento de esta nueva política, ha impulsado una aplicación de rastreo. Para obtener más fiabilidad y un correcto funcionamiento, han añadido lugares que expulsan ciertos códigos de salud. En el momento en el cual pasa cerca de un ser humano con este virus, la aplicación pasa de color verde al amarillo. Lo mismo ocurre en caso de visitar una zona de alto riesgo. Lo que supondría pasar por una cuarentena o la aplicación de una serie de pruebas. 

La instauración de esta política tan severa ha reducido no solo “la confianza de los inversores sobre las perspectivas del mercado chino y la solidez de su economía” (Pérez, 2022). También, ha generado oleadas de protestas y dudas sobre si es la decisión acertada para hacer frente al virus. Por ejemplo, los extensos confinamientos han producido en ciertas zonas escasez de alimentos y de abastecimiento de otros servicios básicos. Lo que ha impulsado también que, ciudades como Yining y Gulja, hayan pasado hambre o vivido en pésimas condiciones por las dificultades para conseguir alimentos.  

Ola de protestas contra la política de ‘cero Covid’  en Pekín. Fuente: DW Español.

Por su parte, Xi Jinping mantiene firme su decisión y ha apostado toda su carrera política en este nuevo método que salvará al país. Aunque creo que esa es su manera de auto engañarse mientras deja que sus “sumisos” (tal y como este dictador los ve) queden cada vez más infelices con su estilo de vida. 

Alberto González, especialista en derecho de la cultura y libertad de expresión, expone ciertas opiniones acerca del régimen de China en cuanto a la libertad de expresión.

Presos por la censura Jinping

Si los comentarios de los periodistas, cuando están redactando sobre el gobierno, son demasiado críticos u ofensivos para la república, son rápidamente eliminados por un ejército de censores. Pero no solo queda ahí, sino que estas voces reciben duros castigos. Todo aquel trabajador relacionado en mayor o menor cantidad con la libertad de expresión es uno de los grupos más afectados.

Abogados y abogadas, los académicos, los especialistas en recursos humanos, licenciados en periodismo ciudadano, así como los defensores y reivindicadores de los derechos humanos (incluidas las minorías étnicas y religiosas) han sufrido y mucho.

Un caso que define muy bien el exceso que se está viviendo en China ha tenido lugar en Shanghái. Según ha declarado uno de los portavoces de la BBC, el periodista Ed Lawrence estaba cubriendo una protesta contra el confinamiento por la instauración de la nueva política. Entonces fue golpeado, pateado y detenido por la policía. Aunque han asegurado que se encuentra en libertad, la BBC ha denunciado su detención. Esta situación no es la primera vez que ocurre, pues China es el país con el mayor número de encarcelados. Hay mucha vigilancia puesta en ellos.

Considero que, estando muy en desacuerdo con el régimen dictatorial del presidente Jinping, ninguna persona debería ser encarcelada por algo tan convencional como lo es ejercer la libertad de expresión. Además, la censura y la vigilancia tan extrema que está habiendo roza lo inmoral y atenta contra los derechos humanos. Esto evita que se sientan libres de escribir y de vivir dignamente. 

Vigilancia china

La ciudadanía china se encuentra en un punto sin privacidad gracias a las tecnologías avanzadas de vigilancia desarrolladas por el gobierno republicano. Dictatorialmente hablando, es una buena forma de facilitar el control gubernamental. Y de controlar a las masas que salen a protestar por la censura y limitación de su libertad. 

Xi Jinping es ahora Todopoderoso, por lo que está en todas partes y es omnipresente. Para conseguirlo ha llevado a cabo un plan de caza de brujas ordenando a los cuerpos policiales revisar el móvil de cada pasajero del metro para encontrar disidentes; dar con los manifestantes y protestantes. Piensa que solo así podrá castigar lo inadecuado, detener a las voces que le llevan la contraria y silenciarlos. Medidas indiscriminadamente que carecen de legitimidad y de previsibilidad jurídica. 

https://twitter.com/laderechadiario/status/1479995114873229312?s=20&t=m4dc1crn0yUcSdCWM4rigQ

Por su parte, David Arráez opina acerca de la vigilancia y la censura que está habiendo en China.

Entiendo que hayan tenido que implantar medidas para salvaguardar la salud general de China. Y que se den confinamientos o se desarrollen técnicas para reducir el número de muertes y las UCI no se colapsen. No obstante, en el momento en el que un estado implanta la censura, limita la libertad de expresión y utiliza la fuerza, castigos y la manipulación, para conseguir un fin. Ahí se pierde todo derecho humano y la razón. Mucho tiene que cambiar el mandato de Xi Jinping para compensar todo el daño que ha hecho. Es un dictador con un sistema que genera un clima de autocensura, estrecha vigilancia y es de libertad expresión cero. Ahora entiendo la similitud con la política cero Covid.

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