Alfabetización Multimedia

La peligrosa desinformación de TikTok

Móvil con TikTok abierto

OPINIÓN | Hoy en día vivimos en una época que nos ha acostumbrado a disponer de información instantánea y comunicación ininterrumpida en todo momento. Vivimos una etapa de gran volumen de información, más de la que podemos sintetizar. Hay tanta que no nos da tiempo a pensar críticamente sobre ella. Rápidamente nos llega otro estímulo y lo dejamos todo para ir a lo nuevo. Esta sobreinformación puede crear una falsa sensación de que así estamos más y mejor informados que anteriormente, pero no es así. Y lo peor es que poco a poco nos hemos dejado de cuestionar la veracidad de lo que recibimos. Todo este clima ha propiciado una tendencia a la posverdad, que se ha creado a partir de la desinformación en redes.

“Quien no sabe nada está más cerca de la verdad, que quien tiene la mente rellena de falsedades y errores”

Thomas Jefferson

Las personas vivimos abrumadas por un flujo constante de mensajes que llegan por cada vez más canales y la sociedad está cada vez más polarizada. Parece que siempre hay que tener una opinión, que hay que posicionarse sobre todo y formar parte de algún movimiento. Crear una opinión propia necesita de tiempo e investigación y como ya hemos mencionado, no estamos dispuestos a ello.  Así que, en su defecto, pasamos a tomar alguna opinión mínimamente convincente que vemos en Internet como propia. No es que la verdad sea lo contrario a la mentira, sino que la opinión se pone por encima de lo verdadero.

Gráfica de 2019
Gráfica que muestra el porcentaje de usuarios online que afirma confiar en las noticias, de 2019 (STATISTA)

La desinformación siempre ha estado presente, pero hasta ahora no era un problema tan urgente. Necesitaba de un catalizador (como han sido las redes sociales, donde todos tienen acceso a crear contenido sin apenas filtro) para alcanzar su máximo esplendor. Hace apenas unos años escuchábamos a especialistas avisarnos de que en 2022 consumiríamos más contenido falso que verdadero en las redes. Es 2023 y casi se ha demostrado que tenían razón. Según un informe de investigación, el 20% de contenido en la página inicial de la red social TikTok tiene información errónea. Esto es preocupante porque cerca de uno de cada diez jóvenes que utilizan la red social lo hacen como fuente de información. Es el nuevo motor de búsqueda de la generación Z, y uno de cada cinco vídeos suyos contiene información errónea.

El éxito de esta red social reside en que resulta más interactiva que Google. Es una colaboración masiva para generar recomendaciones y encontrar lo que se busca. Puedes visualizar varios vídeos seguidos para seleccionar el contenido y luego verificarlo a través de los comentarios que dejan otros usuarios. Sin embargo, no es una ciencia exacta. No se trata de gente experta en la materia dando su feedback, sino de otros usuarios con, en general, el mismo nivel de criterio. En ningún momento haces “click” fuera de la aplicación y es difícil verificar información así.

Además, TikTok cuenta con algo que también forma parte del resto de redes sociales, pero es especialmente característica suya: el llamado filtro burbuja de contenidos. TikTok personaliza la información que te enseña a tus gustos y deja de enseñarte contenido que discierne de ellos. Es una información adaptada a tus costumbres e ideología. En parte, es una de las razones por las que se acude a este lugar como buscador: porque no te va a mostrar cosas con las que no estés de acuerdo o no conozcas.

Aquí muere el pensamiento crítico, cuando no te expones a nuevos conceptos o puntos de vista. Es una comodidad a la que ya nos hemos acostumbrado y en muchos casos, cuando nos topamos con una información veraz respaldada por evidencias, ésta es rechazada por el usuario si le aleja demasiado de la creencia que tiene asumida desde un inicio.

Esto no es algo que se limite a las redes sociales. Ha pasado en medios de comunicación tradicionales desde siempre, sin embargo, no de manera tan frecuente y con repercusiones. El medio en cuestión ha de admitir y rectificar el fallo. Así lo cuenta el periodista y tiktoker Abel Planelles, ya toda una personalidad en redes sociales que se dedica a la prensa rosa en TikTok, donde ha acumulado más de 187 mil seguidores.

Es muy fácil propagar información falsa: un “contagiador” la ve y la expande a través de una red social por interacciones y contactos, de manera similar a un virus. Es fácil que se nos vaya de las manos, por ejemplo, TikTok tuvo que eliminar contenidos relacionados con el aborto que infringían su política contra la desinformación médica, porque se viralizaba contenido erróneo y muy peligroso.

¿Qué se puede hacer contra todo esto?  

El arma más efectiva contra la desinformación es ponerle freno desde la raíz: la alfabetización digital.

Es un término algo desconocido todavía, pero un concepto con el que estamos familiarizados. Se entiende como la capacidad de una persona para realizar tareas propias en un medio digital. Esto incluye el saber analizar, encontrar e investigar información (y también crear contenido). Tomar consciencia de lo que vemos y hacemos en la red. Navegar de manera segura y crítica. Todos los grupos de población tienen acceso a Internet y lo usan, y hay que adaptar el enfoque a la alfabetización dependiendo de a quién nos refiramos.

Los grupos intermedios (jóvenes adultos, adultos en edad de trabajar, etc.) están equipados con más herramientas para esto porque se llevan moviendo en el mundo digital durante años y se adaptan con más facilidad. Los grupos más vulnerables son los más jóvenes y los más mayores. Estos últimos no tienen los conocimientos necesarios, y a esa edad es difícil aprender algo nuevo. Por otra parte, por lo general no hacen tanto uso de Internet, y si lo hacen serán guiados por alguien de menor edad de su entorno perteneciente a los grupos intermedios ya mencionados.

Nieta con abuela tomando un selfie
Cada vez es más importante la alfabetización mediática para personas mayores (FREEPIK)

Los más jóvenes están expuestos a todo ello sin tener una experiencia de vida y consciencia suficiente que les permita distinguir entre lo que es información o desinformación. Hay que hacer hincapié en la forma que este grupo tiene de interpretar los contenidos que recibe, es imperativo que adquieran un pensamiento crítico cuanto antes. La alfabetización es una enseñanza que no se limita solo a las redes sociales sino que es algo que te ayuda a tener una mente activa y a cuestionarlo todo, a hacerte preguntas, a aprender cosas nuevas constantemente. Además, como ya hemos visto, no es un problema que se limita tan solo a TikTok o redes sociales, sino que es algo en lo que caen los medios convencionales y personas del día a día también. Abel Planelles aconseja lo siguiente:

En el siguiente vídeo se presentan posibles caminos para ayudar a los más jóvenes a estar más preparados mediáticamente.

Cuando entiendes las reglas del mundo digital te abres puertas a mucha información inalcanzable de otra manera y a formar parte de una comunidad que comparte sus conocimientos entre todos. La alfabetización digital es algo que se debería de incluir en la educación, que necesita fomentarse desde los centros educativos desde las edades en las que los jóvenes empiecen a hacer uso de redes sociales. Así se puede educar a una nueva generación que no caiga en los mismos errores que vemos hoy en día.

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