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Inteligencia Artificial

La actualización automática

REPORTAJE | Los propios medios dieron comienzo a una carrera que muy pocos podían ganar. Empezaron intentando conseguir la exclusiva, y continuaron buscando ser los primeros en dar las informaciones. Finalmente, terminaron por la actualización automática. Este nuevo hábito terminó trasladándose a la audiencia también.

La actualización automática

El éxito de la actualización automática es ya un hecho. Cada vez más personas se apuntan a la tendencia de “activar las notificaciones”. Las redes sociales ya se han convertido prácticamente en un medio de comunicación más. Como todo medio digital, también han recurrido a la alternativa de invitar a sus usuarios a “informarles de manera inmediata sobre las últimas actualizaciones” de sus cuentas favoritas.

Como en las redes sociales, ya no es necesario que el lector de un periódico, por ejemplo, entre en la página de este para leer las últimas noticias más frescas. Ahora son ellas mismas las que asoman automáticamente en la barra de notificaciones de los usuarios. Además, si el lector no las lee al momento, puede perder esa notificación entre las cientos de ellas que se reciben.

Bombardeo a través de numerosas plataformas

Sin embargo, este bombardeo mediático no se limita a la versión digital de un periódico. Los medios se encargan también, a través de la actualización automática, de recordarle a sus lectores las últimas novedades a través de varios canales de comunicación (entre los cuales se incluyen las newsletters y las ya mencionadas redes sociales). En este caso, las cookies tienen un importante papel al recoger los datos de las noticias visitadas por cada lector. Además, hay noticias que son compartidas en diferentes formatos dentro de una misma plataforma, como pueden ser las historias y las publicaciones de Instagram. De esta forma es más complicado no enterarse de alguna de ellas, ya sea de un modo u otro.

Esto da lugar a un fenómeno que recibe el nombre de sobrecarga informativa o mediática, que consiste en «contar con demasiada información para tomar una decisión o permanecer informado sobre un determinado tema». ¿Es realmente necesario estar conectados las veinticuatro horas del día al teléfono? Y, sobre todo, después de conocer lo que significa la sobrecarga informativa, ¿no es contraproducente el aceptar recibir ese bombardeo de noticias de forma casi automática?

Constante ansiedad por el porvenir

La nueva dinámica de “todo al momento” ha generado un sentimiento de prisa, de ansiedad, de constante necesidad de tener siempre al alcance de la mano toda la información posible. La actualización automática de contenidos tiene una repercusión enorme en la salud mental de lectores y periodistas por la presión que supone el poder de la información. Tanto es así, que puede incluso desencadenar en el síndrome FOMO, por ejemplo. Esta enfermedad consiste en sentir «un deseo de estar continuamente conectado con lo que otros están haciendo».

Hay ansiedad por la información. Hay que calmarse, hacer la digestión, es importante estar informados porque sabemos a qué nos atenemos.

Josean Echauri, psicólogo de Psimae, especialista en Psicología Forense

Desde el comienzo de la pandemia, sobre todo, el consumo de noticias (llámese infoxicación, infodemia, etcétera) ha aumentado. Sin embargo, no por consumir más información y activar las notificaciones de numerosos medios, blogs, o cuentas de RRSS se va a estar más informado. Lo realmente importante es saber filtrar la información, y obtenerla de medios y fuentes fiables. Los expertos recomiendan que, aunque es conveniente cumplir con la responsabilidad ciudadana de estar informado, no lo es estar en todo momento atento de lo que ocurre.

Más allá de la actualización automática

La carrera tecnológica en el periodismo de la que se habla al principio no se reduce a la rapidez tanto en la producción como en el consumo de noticias. Desde hace décadas se han ido implementando avances que en un principio eran inconcebibles. Se pensaba que los robots solo podrían usarse para la automatización de tareas en la industria, pero su desarrollo ha llevado a creer lo contrario. El periodismo deberá ponerse al día con estos avances, ya que tiende a tardar en hacerlo.

Gustavo Muñana, director del diario Móstoles al día, responde a cuáles han sido los cambios tecnológicos más significativos que ha vivido desde su experiencia en el mundo periodístico: «Soy de la generación del fax, el carrete de fotos y del disquete. Imagínate. He visto imprimir fotolitos de periódicos y llevarlos en persona a una rotativa de Ávila en coche, algo que ahora se hace con un simple pdf y un ftp. Locutar un partido con una cámara y darlo en diferido y ahora se hacen streamings en Facebook Live o directos en Instagram. En ese sentido se han multiplicado las posibilidades y plataformas para informar. Hemos pasado de un periodismo artesanal a una auténtica aventura tecnológica en la que hay que luchar contra la híper información y las fake news, la cara oculta del progreso.»

En cuanto a cómo ve el futuro del periodismo, o si prevé un cambio más significativo que el que ya ha generado internet, responde que sí: « Por un lado es bueno, porque todos los avances son positivos y estamos viendo cómo en esta crisis se están implementando nuevos formatos y rompiendo barreras presenciales con nuevas fórmulas tecnológicas. El periodismo saldrá reforzado del coronavirus ». Aún así, advierte que «es importante no perder nunca la esencia del reporterismo o la sencilla fórmula de contar historias frente al clickbait

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