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El periodismo no está exento de desigualdad de género

OPINIÓN | Una de las fechas más destacadas del mes de marzo es el Día 8, Día Internacional de la Mujer. Es evidente que las mujeres, aún en pleno siglo XXI, siguen teniendo una posición desprivilegiada  con respecto a los hombres. Prueba de ello son las continuas noticias que aparecen en los medios de violencia de género o desigualdad laboral, pero ¿qué hay del periodismo y las mujeres?

La igualdad de los medios bajo la mirada de tres grandes periodistas

La asamblea de mujeres periodistas de Málaga ha llevado a cabo el programa #Marzoporlaigualdad. Bajo esta premisa han realizado diversas actividades online como El concurso en Twitter ‘Relatoras de la Actualidad’, la exposición virtual ‘Mujeres Periodistas o el encuentro digital “Por la Igualdad de los Medios” con las periodistas Mar Cabra, Almudena Ariza y Rosa María Calaf.

Imagen recuperada del Instagram de la Asamblea de Mujeres Periodistas en Málaga (@mujeresapm)

El encuentro digital tuvo lugar a través de Youtube y entre los temas que abordaron están los obstáculos que se han encontrando a lo largo de su carrera por el hecho de ser mujeres.

Almudena Ariza relata que cuando se quedó embarazada, su entorno le recomendó ocultarlo y durante varios meses lo hizo a pesar de tener un contrato. Puede parecer pasado, y aunque son grandes los avances conseguidos, lo cierto es que la maternidad sigue viéndose como un hándicap. Por ejemplo, en algunas entrevistas de trabajo se sigue preguntando si en un futuro te planteas ser madre.

Almudena Ariza también refleja la desigualdad salarial que ella misma sufrió. La respuesta de su jefa en aquel momento fue  “ahí tienes la puerta, si no te interesa, puedes irte”.  Una respuesta en la que los argumentos brillan por su ausencia, porque no existen, porque no hay razón lógica por la que una mujer cobre menos que un hombre haciendo el mismo trabajo. Según datos de la Encuesta Anual de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística, la brecha salarial entre hombres y mujeres en los medios de comunicación es del 17,08%.

Los periodistas debemos replantearnos cómo formular las preguntas que llevamos a cabo para no dar por hecho que las mujeres se dedican, por ejemplo, al cuidado de los niños. Esto es lo que le ocurría a Almudena Ariza cuando regresaba de sus corresponsalías. Las preguntas que le hacían eran acerca del cuidado de sus hijos cuando ella estaba fuera, preguntas que no se le hacían a sus compañeros varones. Todo lo contario le ocurrió a Rosa María Calaf, quien asegura que siempre ha tenido claro que no quería ser madre y, aunque es una opción personal tan válida como querer serlo, se ha pasado la vida teniendo que explicar el por qué, cosa que no se les cuestiona a los hombres.

Además, muchas veces Almudena Ariza ha sentido la presión de ser juzgada por otras madres a causa de no pasar mucho tiempo con sus hijos. Es otra de las cosas que debemos cambiar, vivimos en una sociedad patriarcal que nos ha enseñado a juzgarnos entre nosotras. Pero nadie tiene el derecho de cuestionar lo que una persona decide acerca de ella misma o acerca del cuidado o educación de sus hijos.

Mar Cabra planteó uno de los problemas con los que se ha encontrado en las reuniones. Sus ideas no se escuchaban. Sin embargo, cuando la misma idea la decía un hombre sí era válida. Asegura que muchas veces su voz no ha sido escuchada como hubiese querido. Además, reflejó la importancia de tener referentes que lideren de otras formas, de manera colaborativa, inclusa y emocional. Cabe destacar que solo un 4% de las mujeres que trabajan en las redacciones tienen responsabilidad de mando.  Por otro lado, según un estudio sobre mujeres periodistas en España de la PDLI (Plataforma en Defensa de la Libertad de información), 2 de cada 3 mujeres periodistas no considera factible conseguir un ascenso. El 88,2% lo atribuyen a razones estructurales y solo el 7,7% de las encuestadas cree que tiene las mismas oportunidades de ascenso que un hombre.

Rosa Maria Calaf asegura que la tecnología es una herramienta maravillosa al alcance de todos para trabajar por el bien común, pero al mismo tiempo puede traer consigo desconocimiento y odio. Según los datos ofrecidos por una encuesta mundial realizada por la Federación Internacional de Periodistas en 2018, el 64% de las periodistas habían recibido acoso online (insultos y menosprecio laboral, amenazas de muerte o violación, comentarios sexistas…).  El 63% de ellas sufrió efectos psicológicos (ansiedad, estrés), el 38% admitió haberse autocensurado y un 8% perdió su trabajo tras sufrir acoso en redes.

En el casting que hizo para trabajar en RTVE explicó su voluntad de que las mujeres estuviesen en televisión en primera línea, es decir, que ambos tratasen todos los temas, puesto que a las mujeres les interesan las mismas cosas que a los hombres (economía, política, deportes…). Aunque lo cierto es que los primeros temas que le encargaron fueron desfiles de moda. Tuvo que luchar para que los hombres que tenía alrededor no la vieran solo como “que mona, que simpática”, sino que tuviesen claro que llegaba con intención de igualdad, de aportar. Una de  las cosas que le ocurrió cuando empezó en Madrid, es que la valoración de sus reportajes por parte de sus compañeros eran comentarios sobre su físico. Ella empezó a hacer lo mismo, por ejemplo, les decía que le había encantado su corbata. Es ahí, en ese momento, cuando se daban cuenta de lo absurdo que era.

Los comentarios sobre el físico de las mujeres siguen estando a la orden del día. Actualmente, en ocasiones, parece que preocupa más el físico que su trabajo. Nos encontramos con titulares como “Salma Hayek cumple 54 años y lo celebramos con sus escotes más icónicos”. ¿De verdad tiene más interés periodístico repasar sus escotes que repasar su carrera como actriz? Es solo un ejemplo de tantos que puedes encontrar. En deportes hay algunas “reliquias” como “Las seis atletas más sexy de los Juegos Olímpicos de 2018” o “Winifer Fernández, la voleibolista más sexy del planeta”.

La importancia de un lenguaje inclusivo

El lenguaje es la herramienta a través de la cual nos comunicamos. Las palabras otorgan poder a los periodistas. En muchas ocasiones, los medios de comunicación usan un lenguaje sexista (asocian debilidad al género femenino y fortaleza, al masculino). La frase “lo que no se nombra, no existe” refleja la necesidad de que el lenguaje represente de igual manera a mujeres y hombres. Está en nuestra mano cambiarlo. Comunicamos la realidad a través de nuestros ojos, nuestros pensamientos y debemos cuidar los valores que transmitimos para evitar así transferir ideologías sexistas. Como periodistas, tenemos la posibilidad, y yo diría la responsabilidad, de aportar nuestro grano de arena al cambio social hacia la igualdad.

En cuanto a la violencia de género, los medios tienen reparo a llamar las cosas por su nombre. Es importante usar la palabra concreta para transmitir la verdad. A diario nos encontramos con titulares de “una mujer muere” cuando ha sido víctima de violencia de género, por lo tanto no ha muerto, le han matado. También llaman agresión sexual cuando se trata de una violación ¿por qué no usan las palabras con propiedad?

Otra de las cosas que tienden a hacer es juzgar a la víctima. Han violado a una chica que llevaba “una vida normal”. ¿Qué es una vida normal?. Y si su vida está fuera de lo socialmente aceptado, ¿eso justifica al agresor?. La han violado, pero ella había quedado con uno de ellos, ¿la vamos a culpar por eso?. Puede quedar con quien quiera y eso no les da derecho a nada, faltaría más.

También tendemos a restarles valor a ellas y a sus logros. “Mujer de”. Un claro ejemplo de esto es la actriz Sara Sálamo. En varias ocasiones, su trayectoria profesional ha quedado apartada para limitarse a ser “la pareja de”. Y no suficiente con esto, ha recibido comentarios culpabilizándole como la razón por la que el futbolista no ha rendido. Pero, no es la única. Esto mismo ha ocurrido con otras muchas mujeres como Edurne o Shakira.

Algunas veces, los medios cosifican a la mujer y le convierten en objeto. Que haya titulares como “Julio Iglesias camina con mulatas” o “Feliciano López estrena rubia” es denigrante y contribuyen al desprestigio del periodismo, si es que a eso se le puede llamar periodismo.

Como mujer y como futura periodista me da vergüenza leer este tipo de titulares. Me hace reflexionar sobre cómo es posible que algo así se haya llegado a publicar. No entiendo como algún responsable del medio no le ha parado los pies a la persona que ha redactado esa información.

La educación es la base de todo y no nos han enseñado a usar un lenguaje inclusivo. Estamos acostumbrados a escribir de la manera en la que hablamos. Y nos han impuesto que cuando hablamos en plural se usa el masculino, pero hay otras opciones para que el lenguaje nos incluya a todos. Por ejemplo, en vez de hablar de alumnos, podemos decir el alumnado. De esta manera las mujeres están incluidas del mismo modo. En lugar de vecinos, vecindario o de ciudadanos, ciudadanía. RTVE  cuenta con una guía de igualdad para promover la igualdad.

En definitiva, existe desigualdad en los medios de comunicación y tenemos la responsabilidad de cambiarlo. No podemos negar lo evidente, debemos ser conscientes de cuándo estamos usando un lenguaje sexista para después poder evitarlo. Tenemos que estar en constante evolución y aprender de los errores. Hemos vivido durante mucho tiempo en el machismo y aún nos queda mucho por aprender. Los periodistas somos el reflejo de la sociedad y no podemos permitir que esto siga ocurriendo. Es hora de tener los ojos bien abiertos y de empezar a contar el mundo desde una perspectiva justa e igualitaria.

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