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El periodismo feminista y su contribución a la ciberdemocracia

REPORTAJE | Desde el mundo del periodismo siempre ha existido una reivindicación de la objetividad como pilar de la profesión. Sin embargo, no todos los periodistas comparten ese impuesto que, además, es inalcanzable. Es precisamente al contraponer esta con otra de las características que se le han atribuido al periodismo, su papel como instrumento al servicio de la democracia, cuando se genera una paradoja. Creer en el periodista como agente democrático implica renunciar de algún modo a esa presunta objetividad, porque alcanzar ese ideal profesional requiere de movilización social y, esta, de posicionarse.

Este dilema es el que plantea el periodismo feminista, y la apuesta de las profesionales que lo integran es clara: el periodismo debe instrumentalizarse porque la objetividad es un privilegio. Una de ellas es Sandra Vicente Barreira, periodista barcelonesa especializada en feminismo y en vivienda. Nos introducimos de su mano y de la de Julia Cañero Ruiz, antropóloga y escritora cuyos artículos sobre maternidades han sido publicados en varios medios como la revista feminista Pikara, en esta rama de la profesión que busca que la mujer ocupe el centro.

Objetividad y periodismo feminista

Mujer, periodista y feminista. Tres realidades que conviven en Sandra Vicente, que nos explica cómo su identidad atraviesa su trabajo y por qué considera que esta es una parte vital de su profesión. Al ser preguntada por la objetividad, recuerda que los periodistas no dejan por ello de ser personas. Por ende, la visión del mundo que reproducen está inevitablemente impregnada de su bagaje cultural y social.

La necesidad democrática de la existencia de un periodismo hecho con perspectiva de género la expresa también Julia Cañero. Ella considera al periodismo feminista un imprescindible y destaca las carencias a las que conlleva dejar a las mujeres fuera de la agenda mediática. “Hasta ahora el periodismo, como ha pasado con tantas disciplinas, ha estado en manos de los hombres. Entonces, tener solamente la visión de lo masculino hegemónico en las noticias hace que se produzcan muchísimos cercos y que se deje fuera a la mitad de la humanidad».

Además, reivindica un periodismo feminista hecho desde el activismo. Para ella, “un periodismo feminista, aparte de incluir la voz y las experiencias de las mujeres, también produce una crítica”. No obstante, reclama que “esa perspectiva de género debería estar en todos los medios y no solamente en medios aislados que sean exclusivamente feministas” porque “esos van dirigidos a un público que ya está convencido”. Entiende que la inclinación hacia los medios feministas se debe a que estos suponen espacios seguros, pero hace un llamamiento a las autoras a “llegar a otros espacios más difíciles para intentar también cambiar un poco la visión de la sociedad”.

La definición de periodismo feminista de Sandra Vicente es similar a la de su compañera: “yo diría que es una obligación.” Considera que “tiene que ser una cuestión super transversal” y, por tanto, atravesar todos los discursos, no solo los expresamente feministas.

Darle voz a las mujeres

Más allá de que la mujer ocupe el papel protagonista en las narrativas que se visibilizan en la prensa, hay otra dimensión del periodismo que el feminismo tiene que atravesar: la representación de la mujer en calidad de profesional. Respecto a esto, Julia Cañero incide sobre lo condicionada que está la valoración que se hace de la mujer como profesional. Explica que el motivo es que está enmarcada dentro del sistema patriarcal y que, por ende, está sometida a sus sesgos. 

“Cada vez más mujeres son generadoras del discurso y esas mujeres son profesionales, lo que pasa es que no hablan de las mismas cosas de las que hablan los hombres y, al darle otra perspectiva, esa información no es valorada al mismo nivel. Se considera algo inferior porque, históricamente, todo lo que han realizado las mujeres siempre ha estado infravalorado, aunque sea la misma actividad. En el tema del periodismo y la profesionalización pasa lo mismo. Se considera a las mujeres menos profesionales, aunque estén ejerciendo el mismo trabajo. Incluso si están dando una visión totalmente diferente y que produce mucha más transformación social,” aporta como antropóloga.

Por su parte, Sandra Vicente reclama que “el periodismo debe dar voz a las mujeres, esa voz que históricamente se nos ha quitado.” Respecto a la visibilidad del feminismo en los medios, la periodista remarca que está en manos de las redactoras hacer que “las luchas feministas aparezcan en la agenda periodística.”

El papel de los medios generalistas

La evaluación que ambas hacen de los medios generalistas en su tratamiento del feminismo es marcadamente crítica. Sandra Vicente califica la implicación de estos con el movimiento de “muy utilitarista” y de “simplista». Por ello, incide en la responsabilidad de estos de visibilizar lo importante y de no quedarse en un retrato superficial de la lucha social. “El discurso que se nos da como ciudadanía es muy simple y creo que tenemos un problema (…) que se comparte con un montón de luchas sociales y problemáticas, que no es exclusivo del feminismo”.

Otra de las reivindicaciones que Sandra y Julia comparten es la de que el feminismo, en todas sus vertientes, incluida la periodística, debe ser transversal. El periodismo feminista debe hacerse desde la interseccionalidad con otros movimientos sociales y dando cabida a todos los discursos que lo integran.

Proyectos de periodismo feminista

Por mí y por todas mis compañeras – Por un periodismo feministra, crítico, transgresor y disfrutón. Vía Pikara

La aproximación de Julia Cañero a temas como el de la maternidad queda en muchos casos fuera del feminismo hegemónico, razón por la cual destaca la importancia de medios como Pikara, un “proyecto que surge de una forma diferente, de cooperación entre mujeres». Hablando de su colaboración con la revista, afirma que “es fantástico que tenga esa diversidad y pueda aceptar todas las posturas feministas en un mismo medio. Actualmente, no solamente vale con que sea un medio feminista, sino con que también integre los debates y no se base solamente en una línea”.

Sandra Vicente, que también ha publicado en él, habla de Pikara como “el medio feminista». No obstante, destaca igualmente otros proyectos en los que, aunque no son específicos del movimiento, el “feminismo está muy transversalizado». Entre ellos, habla de La Marea y, más concretamente, de su iniciativa Por Todas, desde la que tratan los feminicidios. De un estilo similar, Julia Cañero subraya la labor de El Salto, donde publicó su último artículo. Además, tanto Sandra, catalana, como Julia, andaluza, destacan proyectos a nivel regional, “más de la tierra,” como La Directa, Crític y La Poderío, remarcando la segunda la importancia de “visibilizar las diferencias territoriales también respecto al feminismo.”

La presencia de este tipo de proyectos dentro del abanico mediático demuestra una nueva tendencia del periodismo en su papel como pilar de la democracia. Cabe resaltar que la mayoría de las iniciativas de periodismo feminista surgen en el ámbito online. Este hecho prueba que, a pesar del déficit democrático actual, las nuevas tecnologías pueden constituir un eje central en el desarrollo de la ciberdemocracia. El empoderamiento de movimientos sociales como el feminismo a través de medios nacidos en el entorno digital es una prueba de que el periodismo puede encontrar una nueva voz.

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