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Cómo se propagan las fake news

REPORTAJE SUBSANACIÓN| Los periodistas actúan de intermediarios entre los poderosos y los que no lo son. La objetividad y el compromiso con la verdad eran valores principales del periodismo. Ahora, sin embargo, con la ola de las fake news parece que estos valores están en la cuerda floja. Vivimos un momento en el que todo se cuestiona, y esto beneficia a los que quieren que la desinformación se mueva. Las noticias falsas existen desde siempre, pero con el periodismo digital y las redes sociales se han disparado. Han llegado a niveles tan altos que el diccionario Oxford escogió fake news como palabra del 2017.

Pero, ¿qué son exactamente? ¿Cómo se pueden detectar? ¿Cómo se pueden combatir? Son preguntas que todo el mundo se hace cuando surge el tema de la desinformación. Por eso, debido a la relevancia de esta cuestión, UIC Barcelona organizó un simposio sobre las fake news con Julio Montes, periodista de La Sexta y cofundador de maldita.es –“el periodismo para que no te la cuelen”, como se autodefine el portal–, y los periodistas Enric Borràs, del diari ARA, y José Manuel Rodríguez, exeditor de medios sociales de El Confidencial.

El hecho es que el periodismo ha perdido credibilidad, y con las redes sociales es mucho más fácil que se esparzan las noticias falsas. Todos tienen medios y herramientas para desinformar y hacer que una mentira tenga aspecto real es muy sencillo. Por ello, hay que hacer una reflexión, “La sociedad nos vuelve a pedir que seamos el ancla para mantener la credibilidad y la veracidad”.

Lo dice Julio Montes, que habla de “desinformación”, ya que cree que fake news ha perdido el significado. Y del mismo parecer eran Borràs y Rodríguez, que coincidían en que “las noticias falsas tienen parte de verdad, pero conllevan desinformación, para que el lector llegue a conclusiones erróneas”. 

DE TROLES Y CIBERANZUELOS

Un trol (en inglés, troll, inspirado en los enanos malignos de la mitología nórdica), en la jerga de Internet, es alguien que intenta provocar a los demás desde el anonimato, hacer mensajes que intentan excitar emociones en una comunidad en línea. Esto se suele hacer para conseguir una reacción por parte de los demás usuarios o bien para causar problemas. Es contrario a las buenas maneras en la red.

El clickbait (o ciberanzuelo) es un término que describe un contenido web dirigido a la generación de ingresos por publicidad en línea, sobre todo a costa de la calidad o la exactitud, confiando en titulares sensacionalistas para atraer clics y fomentar el desvío del material a través de redes sociales. Los titulares ciberanzuelo normalmente procuran explotar la “brecha de la curiosidad”, proporcionando información suficiente, pero no completa, para hacer que el lector, que quiere satisfacer la curiosidad, acceda a los contenidos enlazados.

A la caza de bulos

El cofundador, junto con Clara Jiménez Cruz, de maldita.es, explicó cómo nació Maldito Bulo, fundación sin ánimo de lucro que lucha contra la desinformación e intenta controlar a los políticos.

El primer paso es detectar la noticia falsa. La mayoría de veces la localizan gracias a la comunidad, ya que se la hacen llegar vía redes sociales. El segundo paso es desmontarla, aquí interviene un proceso periodístico de investigación. Y, finalmente, difunden la falsedad de la noticia a través de las redes sociales y lo viralizan.

Montes compartió con el público el vídeo Manual para que no te la cuelen que, con toques de humor, aportaba consejos prácticos para prevenir y detectar fake news:

1. Asegurarse de quién está compartiendo la noticia y si algún otro medio reconocido también la publica.

2. No quedarse solo con el titular y seguir leyendo para averiguar si es falsa o no.

3. No fiarse de los famosos Whatsapp con noticias extrañas, ni de las citas sin fuente ni fecha.

¿Por qué?

La respuesta más inofensiva, a priori, continuó explicando Montes, es por diversión y entretenimiento. Muchos trols crean desinformación para pasar un buen rato, en principio no buscan ningún beneficio, solo divertirse y bromear. Ahora bien, quizás son poco conscientes de lo que puede llegar a costar esta broma.

Sin embargo, las dos razones más importantes –y al mismo tiempo preocupantes– para crear noticias falsas son el dinero y la ideología. Pueden ser fuente de ingresos muy suculentos (los clickbait) y la ideología encuentra un gran aliado en la desinformación. Se utilizan noticias e imágenes del pasado para distorsionar la realidad y manipular la información. Y aquí hemos tenido ejemplos, desde batallas campales hasta guerras, situaciones políticas determinadas, etc.

Por eso existen diferentes tipos de fake news. Las más populares son las políticas, que suelen tener titulares engañosos, rumores, tuits con fotografías falsas y/o mensajes falsos, etc. Las noticias de odio también son muy habituales, y normalmente tienen como protagonistas inmigrantes, homosexuales y mujeres, entre otros.

¿Posibles soluciones?

Se ha hablado mucho de una posible solución, la legislación. Montes, sin embargo, no cree que sea el camino a seguir, ya que no sabemos quién miente y, lo más importante, “¿quién dirá qué es cierto y qué no?”, planteó. “La solución más adecuada –aseguraba– es la alfabetización mediática. Esta sí es, en mi opinión, una herramienta clave para combatir la desinformación”.

Es la misma línea argumental que siguieron en la mesa redonda Enric Borràs y José Manuel Rodríguez, moderados por Susana Pérez, experta en usos periodísticos de las redes sociales. Y hablaron, también, de la autorregulación y de superar la inmediatez en pro de la calidad informativa como posible solución.

La mesa redonda se centró en el atentado terrorista en Barcelona, ​​y en cómo actuar periodísticamente en situaciones extremas. “En momentos así –comentó Rodríguez– se recibe mucha información y es complicado comprobar la veracidad de todo lo que llega”. Por tanto, lo que hay que hacer es centrarse en fuentes que sean fiables y, “en aquella situación, la más fiable era la de los Mossos”.

Utilizar el sentido común y corroborar la información fueron los otros consejos que dieron los dos invitados para actuar en momentos de alta tensión.

El problema radica en que con las redes sociales todo el mundo puede escribir cualquier cosa sin ningún tipo de fundamento ni garantía y esto puede llegar a mucha gente. Entonces se pone en duda el papel de intermediario del periodista, ¿de qué sirve si ahora todo el mundo es capaz de informar? “En casos como el del atentado de Barcelona el papel del periodista es aún más importante”, afirmaba Borràs. Es quien debe poner el sentido común, el contenido.

En definitiva, luchar contra la desinformación es un reto para el periodismo, pero a la vez es una oportunidad. Una oportunidad para recuperar la credibilidad.

Julio Montes habla sobre las fake news

¿Es tan sencillo colar noticias falsas?
Lo que no estamos es lo suficientemente preparados para identificarlas correctamente. Fruto de nuestra ignorancia, es más sencillo que nos la cuelen. 

¿Siempre ha existido la desinformación o es algo más propio de la era digital?
La desinformación ha existido desde siempre, lo que pasa es que antes lo hacía quien tenía capacidad para hacerlo. El poder, las elites económicas, la Iglesia, los gobiernos. La diferencia es que ahora desinformar se ha democratizado, igual que lo ha hecho la información y podemos leer 70 periódicos al día. Con la desinformación ocurre lo mismo y es mucho más fácil poner en movimiento un mentira, que esta se haga viral y que llegue a miles de personas. 

¿Hay épocas concretas en las que se generan más fake news? ¿En elecciones? ¿En una crisis sanitaria como la del coronavirus?
El coronavirus es una de ellas y estamos viendo una cantidad de desinformación impresionante, proviniendo además de un país tan hermético como China. En época de elecciones, exponencialmente aumentan las que afectan a un lado y a otro del espectro. Luego hay otras dos circunstancias. Una de ellas es la crisis catalana, con el 1 de octubre y la sentencia del Procés. La otra, aunque esta es una constante, es que un tercio de las denuncias que recibimos son bulos relacionados con personas migrantes y refugiadas. 

Julio Montes, uno de los creadores de MalditoBulo.es

¿Por qué dice que es mejor hablar de bulos que de noticias falsas?
Todos los expertos lo recomiendan por varias razones. Una de ellas es que los políticos lo utilizan como arma arrojadiza contra el periodismo que no les gusta y eso lo hemos visto con Donald Trump y también en España. Cuando no les gusta una información la tachan de fake news y nosotros tenemos que intentar alejarnos de la utilización de ese término.

Luego hay otro problema que es que pensamos en algo que tiene formato de noticia, con un titular, una foto y un texto, y la realidad es que la desinformación a la que nos enfrentamos es mucho más amplia porque son vídeos, memes, cadenas de mensajes de WhatsApp.


¿Cuáles son las claves para detectar que algo no es verdad?
Hay que observar. Muchas veces cuando nos paramos diez segundos antes de reenviar algo y lo miramos bien, empezamos a ver cosas que nos llaman la atención. Luego tenemos que pensar siempre a quién favorece que nosotros reenviemos eso. Pensemos cuál es el origen, las fuentes, qué nos da indicios de veracidad, si lo está publicando un medio que conocemos. No nos quedemos en el titular porque a veces cuando entramos dentro lo que dice es todo lo contrario. Intentemos leernos las cosas enteras antes de darlas credibilidad y compartirlas. 


¿Se viraliza más la verdad o la mentira?
Los estudios que conocemos nos dicen que la mentira se viraliza más, pero eso también tiene que ver con nuestros propios sesgos. Al final nuestro cerebro utiliza atajos para facilitarnos la vida y eso hace que nos gusten más las mentiras, que nos fijemos en las imágenes llamativas. Pero luego también hemos visto que a la gente no le gusta que le engañen. Cuando os acerquéis a alguien a decirle que eso que os ha mandado era un bulo, hacedlo desde el cariño no desde la humillación.

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