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Antonio Alonso: “La infografía es un término caduco, es mejor hablar de narraciones visuales”

ENTREVISTA I Las infografías son nuestro día a día y están en continúa evolución. Cómo se realizan las famosas y complejas elecciones estadounidenses o qué diferencia hay entre la vacuna de Pzifer o la de Moderna, son algunos ejemplos de sucesos que miles de palabras no consiguen hacernos interiorizar pero que los elementos visuales sí pueden conseguirlo.

Antonio Alonso, infografista del periódico El País
Antonio Alonso, infografista

Antonio Alonso es infografista de profesión en el periódico El País aunque su vocación por las ideas visuales la comenzó a desarrollar hace casi dos décadas. Estudió Filología Hispánica pero posteriormente hizo un máster de Documentación Científica y otro en Periodismo. Cuando habla de su trayectoria profesional asegura que ha estado en sitios muy diversos, algunos incluso de los que nadie conoce el nombre, otros sí, como RTVE o gabinetes de prensa en ministerios.

Cuando le pregunto qué es la infografía, él la define como la manera de explicar periodística o artísticamente noticias o historias, aunque asegura que en su opinión ya es un concepto un poco caduco. “Con el salto digital, las posibilidades se han multiplicado, ahora se podría hablar ya de narraciones visuales o nuevas formar de relatar historias”, explica.

Pregunta: ¿A partir de qué año cree que empezó el boom de la infografía?

Respuesta: En España se comenzó a apostar por este tipo de narrativa en torno a los años 80, cuando en EE.UU. ya se estaba llevando a cabo. En los 90, fue el momento de desarrollo de muchísimas técnicas infográficas, un aspecto por una parte bueno, porque se buscaron nuevas vías para contar historias, pero por otra, malo, porque muchas de ellas fueron callejones sin salida. Era error, prueba, error, prueba…

A partir del 2000, ya se introduce la infografía tal y como la conocemos, aunque lo más novedoso fue tener bases de cientos de miles de datos y utilizarlos de una manera democrática. Disponibles para todo el mundo, con herramientas gratuitas y de pago con las que crear gráficos sencillos, complejos, con información estadística, combinando archivos de vídeos, imágenes, texto…

“El objetivo es contar el suceso con una narración lo más completa y atractiva posible”

P: ¿Qué proceso se lleva a cabo desde que le piden que haga una infografía hasta que la publica?

R: El proceso comienza con un planteamiento para conocer el interés de la historia. Lo segundo es buscar y controlar la información y lo tercero es diseñar qué se va a hacer, cómo se va a hacer, quién lo va a hacer y la manera en la que se va a hacer. El objetivo es contar el suceso con una narración lo más completa y atractiva posible.

Para que quede más claro, Antonio pone un ejemplo actual: la crisis migratoria en las Islas Canarias.

P: ¿Qué ocurre con aquellos temas que no controlan tanto?

R: Ese es uno de los momentos más difíciles. En esos casos, trabajamos codo con codo con los mejores “traductores” del tema, dicho en el buen sentido. Ahora mismo, por ejemplo, con la vacuna contra el coronavirus, las grandes revistas científicas y farmacéuticas están generando muchísima información. Seguramente, ni tú ni yo podemos acceder de una manera comprensible ni rápida a establecer conclusiones con ese flujo de información pero hay periodistas especializados en ciencia que sí que lo entienden perfectamente. Son precisamente periodistas científicos porque saben qué parte de la explicación científica hay que explicar y de qué manera para que llegue a la audiencia, a los lectores.

P: En estos momentos las infografías sobre el COVID están siendo el foco principal de atención, ¿ha sido sencillo crear infografías cuando las cifras eran tan inestables?

R: En estos momentos hay que habituarse a esa inestabilidad y jugar con ella. Cuanta más estabilidad busquemos en la información y en los datos, mayor rigor y mejor saldrán las informaciones pero está claro que no es una situación fácil. Hemos tenido muchas dificultades con los datos de la pandemia pero como todo el mundo. Al principio los datos no eran homologables de una Comunidad a otra, luego los hicieron homologables para que se utilizasen criterios parecidos con los demás países de Europa. Todo esto es una improvisación por parte de todo el mundo, también para quienes buscan los datos, para quien los genera…

“El móvil tiene muchas zonas de escape para el lector y eso impide la concentración”

P: ¿Cree que son útiles las infografías en un mundo donde la población suele leer la prensa muy rápido?

R: Yo creo que sí pero está muy poco estudiado todavía. La infografía llama la atención y por ello, el lector va allí. Si tú estás leyendo una página en un periódico en papel y hay una fotografía, a lo primero que prestas atención es a la imagen, aunque después vayas a los textos más grandes o destacados. Eso en el papel es algo evidente pero en la pantalla también. Una imagen, un dibujo o un gráfico captan la atención del lector. Es un atractivo periodístico para entrar en las historias.

“Cada trabajo responde a una necesidad diferente”

P: ¿Hay alguna infografía en concreto por la que sienta una gran satisfacción?

R: Yo no tengo trabajos favoritos. Cada trabajo responde a una circunstancia diferente. La infografía de la exhumación de Franco del Valle de los Caídos fue un trabajo diferente porque marcaba el momento de hacer cosas nuevas. Ya no solo valía con explicar dónde estaba el Valle de los Caídos sino saber qué había en él, dónde se trasladaba a Franco, quién había en ese cementerio, cómo se iba a llevar a cabo… En ese caso, se incorporaron muchas técnicas narrativas: vídeo, gráficos, cartografías… Pero al final, cada trabajo, como cada artículo, como cada producto, es un mundo.

Cuando le pregunto por qué es lo que más le gusta y lo que menos de su profesión, Alonso responde de una manera muy clara. Lo que más le gusta es experimentar con nuevas técnicas y la variedad. “Cada historia es diferente, nunca hay historias fotocopiadas”, dice.

En cuanto a lo que menos, explica que todos quieren contar con técnicas visuales pero muy pocos conocen cómo se trabaja y cuál es el objetivo de utilizar tales herramientas. “Esto produce que haya una cierta contaminación de cosas que no habría que hacer o que se hacen pero son accesorias”, asegura. “Seguramente a todo el mundo le gustaría ver infografías en televisión pero ahora mismo son marginales y poco exitosas”, continúa. Si le preguntas por qué, Alonso lo sabe bien: “Por un problema de tiempo y de recursos”.

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